Quizás ya trabajás con chicos y ves todos los días la ansiedad, la dificultad para concentrarse, la necesidad de moverse — y te encantaría tener herramientas concretas para enseñarles a dirigir toda esa energía creativa disponible.
Quizás sos mamá o papá y buscás algo para compartir a la noche o los findes con tu hijo/a que no sea una pantalla más.
Quizás ya sos Profe de Yoga, querés especializarte y abrir una nueva línea de servicio (clases en escuelas, colonias, cumpleaños, centros propios).
En cualquiera de los 3 casos, el problema es el mismo:
No te falta vocación ni ganas. Necesitás el CÓMO.
Vas a aprenderlo en la práctica en 2 meses.